Volver a rugir: una catarsis después de 12 programas


A inicios de este año, Siara y yo nos sentamos a conversar sobre una posibilidad que habíamos dejado pendiente por varios años: reactivar Ruge Hermana. La idea venía rondando desde antes, pero la vida se había encargado de volverlo todo cuesta abajo. No es fácil encontrar tiempo, energía ni estabilidad para sostener un proyecto comunicacional desde un enfoque feminista en un país cada vez más hostil hacia los derechos humanos.

Pero este 2025 sentimos que había que volver. Las razones son muchas: personales, sí, pero también profundamente colectivas.

Una democracia en retroceso

El punto de quiebre fue diciembre de 2022, cuando se consolidó un régimen autoritario disfrazado de institucionalidad. Desde entonces, vivimos bajo una dictadura encabezada por una presidenta ilegítima, sin respaldo popular ni representación real, cuya gestión responde a intereses conservadores, empresariales y racistas, articulados por el Congreso más reaccionario de los últimos tiempos.

Este proceso de debilitamiento democrático, sin embargo, no comenzó ahí. Muchas lo identificamos antes, cuando el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski indultó a Alberto Fujimori el 25 de diciembre de 2017. Esa noche salimos a las calles, protestamos, fuimos reprimidas. No sabíamos que ese día marcaría el inicio de una escalada autoritaria cada vez más descarada.

Hoy, de cara a las elecciones generales de 2026, el panorama político parece más desolador que nunca. La oferta electoral está dominada por figuras mediocres o peligrosamente conservadoras. Elegir el "mal menor" ha dejado de ser una opción viable: ni siquiera hay algo "menos malo" en el menú.

Reorganizarse frente al colapso

Siento un profundo dolor —y también enojo— frente al colapso de los movimientos progresistas y de izquierda. La gestión de Pedro Castillo, plagada de errores y sometida a los intereses de Vladimir Cerrón, terminó por deslegitimar aún más a los sectores que históricamente han sido terruqueados por la derecha. Su mandato dejó heridas difíciles de sanar, pero no imposibles. 

En ese contexto, cuando muchas sentimos ganas de retraernos, de protegernos en lo personal, Siara y yo decidimos organizarnos: volver a hablar, volver a rugir. Reconocemos los privilegios que nos permiten tener una voz pública, y por eso mismo, asumimos el compromiso de usarla.

Así, renació Ruge Hermana, como un proyecto de comunicación y diálogo feminista. Un espacio desde el cual abordar temas urgentes con perspectiva de género, con filtros claros, y priorizando los cuidados. No hablamos con todo el mundo, porque también elegimos cuidarnos.

Este regreso se dio en alianza con Masa Infinita, una plataforma independiente que ya venía desarrollando contenidos semanales. Con ellas volvimos al streaming, un formato que no tocábamos desde 2018, cuando aún transmitíamos por Facebook. Volver a hacerlo, ahora en YouTube, ha sido desafiante, pero necesario.

¿Se puede vivir en dictadura?

Ese fue el punto de partida de nuestro primer episodio. Una pregunta retórica que nos ha acompañado a lo largo de los doce programas de esta nueva temporada. Desde ahí, hemos abordado temas diversos y urgentes, acompañadas por una comunidad que crece, participa y también denuncia.

En el camino, la coyuntura nos obligó a ajustar la agenda. Una de las principales alertas vino con el intento del Ejecutivo de desaparecer el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, bajo la excusa de una “fusión” que en realidad busca desmantelar políticas públicas con enfoque de género. Hoy, los Centros de Emergencia Mujer han sido trasladados al Ministerio de Justicia, en un gesto que reafirma la precarización de los derechos de las mujeres y disidencias.

A eso se suman otras crisis regionales y globales: el asesinato de líderes políticos en la región; el auge del discurso antiderechos en gobiernos como el de Javier Milei en Argentina; y, por supuesto, la violencia sistemática contra el pueblo palestino, que ha dejado miles de muertos —en su mayoría mujeres e infancias— en medio de una ocupación militar silenciada por gran parte de la comunidad internacional.

Entre la rabia y la ternura

El panorama es adverso. Pero aún en medio de la desolación, encontramos fuerzas en lo colectivo. En la amiga que escucha sin juzgar. En la hermana que llora con una. En el compañere que acompaña sin pedir explicaciones. Tal vez no cambiemos el mundo en una temporada, pero resistir también es una forma de transformar.

Por eso, te invitamos a hacer preguntas. A conversar con quienes te rodean. A buscar complicidades. Y si no la encuentras, nos tienes a nosotras. Puedes escribirnos, comentarnos, buscarnos en redes. Con nosotras puedes evidenciarte, sin máscaras.

Seguiremos compartiendo reflexiones desde este espacio, tanto en el blog como en los programas. A veces escribirá Siara, otras veces yo, o quizás alguna de nuestras invitadas. La idea es abrir el diálogo, mantenernos atentas y, sobre todo, conectadas.

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Ruge Hermana volvió. Y no piensa callar.


Fiorella Ferrari Lavalle
Comunicadora, marica y anticapitalista.


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